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¿Recuerda usted el caso de aquella mujer que creía que era su gallo el que al cantar hacía que el sol saliera? Había llegado a esta conclusión por observación. Notó que cada mañana, con toda precisión en cuanto su gallo se ponía cantar, el sol, aparecía en el horizonte. Así que cuando el animal murió, se apresuró a reemplazarlo, no fuera a ser que a la mañana siguiente no saliera el astro rey.
Pero ocurrió que un día tuvo un pleito con los vecinos y decidió mudarse a vivir con su hermana. Como ésta vivía en un pueblo lejano, no pudo llevarse muchas pertenencias, pero sí se llevó el gallo. Y como cuando muy temprano al día siguiente, en su nueva residencia el gallo empezó a cantar y un momento después el sol apareció tras los montes, ella se reafirmó en lo que durante tanto tiempo había sabido, que ahora el sol salía donde ella estaba, mientras que su aldea seguramente seguía a obscuras. ¡Pero eran ellos los que se los habían buscado!

Sin embargo, pasando los días le extrañó que sus antiguos vecinos no vinieran a suplicarle que regresara con su gallo. Claro que ella lo atribuyó a la estúpida arrogancia de aquellos ignorantes que seguramente preferían vivir en la obscuridad a pedirle perdón.
¿Absurdo? Usted y yo sabemos que sí. Pero puedo asegurarle que para aquella mujer “su verdad'” era tan real que ni siquiera se le ocurría ponerla en duda. Es lo que los expertos hoy en día llaman “un paradigma”.

Es decir, un creencia que nos sirve como marco de referencia para actuar en determinada forma. ¿Cree usted que solamente la gente ignorante tiene este tipo de creencias? Permítame entonces mostrarle algunas opiniones, de verdaderos expertos en su campo, pero que hoy forman parte de las mayores mentiras que hayan sido dichas alguna vez. Por ejemplo: “La televisión no podrán conservar ningún televidente que capte después de los primeros seis meses. La gente se cansará de ver una caja todas las noches”. ¿Sabe quién dijo eso? Nada menos que Darryl F. Zanuck, el director de la famosa compañía cinematográfica 20Century-Fox, en 1946. Seguramente se sorprendería de saber que el problema de hoy es que la gente pasa demasiado tiempo frente a sus televisores.

Ahora si quiere un ejemplo más reciente, permítame darle éste: “El hombre nunca llegará a la luna, sin importar los avances científicos que haya en el futuro”. Esta categórica declaración fue dada el 25 de febrero de 1967, por el Dr. Lee de Forest, inventor del tubo de audión, considerado uno de los padres de la radio. Un par de años después, en julio de 1969, el coronel Neil Armstrong posaba su pie en la luna.

Estas opiniones dadas por expertos en sus respectivas áreas, son tan absurdas como la de la mujer que se regocijaba por haber dejado su aldea a obscuras. Pero igual que ella, estos expertos creían en lo que decían y actuaban en consecuencia.